Salitre

Entra en mi habitación con su larga melena negra que aún huele a salitre.

Se ha pasado el día en la playa y, aunque recién duchada, su cuerpo menudo, sigue oliendo a brisa y sal.

Se planta delante del televisor y se deja de ir:

– “ Cómo va la cosa”

– “ La cosa va”- respondo.

Se está secando la melena cuando ve los primeros sondeos:

– No me lo puedo creer – con esos ojos castaños ( que tan maravillosamente combinan con el azul según dice su hermano) como dos platos.- ¿ En qué se fundamentan para estos resultados?¿ Dónde está el gancho?

Cierro los ojos: “ ¿ De dónde le vendrá la vena política?”- rebobino mi memoria y llego a él:

“José Rodríguez, de profesión Agente Comercial”

Eso después de que le pasaran por encima la cárcel y la destrucción de la Guerra Civil, porque antes de el, José era periodista en el periódico SUR de Málaga : “ EL CORRESPONSAL” (tal vez por eso sus nietos tenemos “plumilla”), de izquierdas, por supuesto, de las izquierdas de entonces, frecuentador de mítines y de misas dominicales; creyente en Dios y en el hombre, hasta que la guerra entre hermanos lo destartaló.

A partir de ese desastre nacional, del que se salvó por formar parte de un error administrativo, que tardaron en resolver 14 meses , José abandonó el periodismo y la política, y se dedicó a pasear al “Netol”, “ Matabi” o “ La pajarita…el mejor papel higiénico” por toda Málaga:

¡Lástima de pensamiento!¡Lástima de inteligencia¡! Lástima de vida!

No recuerdo a nadie con tanta cultura silenciosa, con tanto saber callado ni con tanta memoria ahogada en vino de Málaga. No necesitó campo de concentración, ni torturas cruentas….lo que tenía que decir ya lo había dicho.

Con lo único que no contaron, los de aquel entonces fue con la genética…. La genética misteriosa, base de todas las especulaciones y ciencias…. Gracias a ella su pensamiento y su voz, vuelve a tener quince años…. Esta vez no hay miedo a que la callen; esta vez, su voz tendrá voto democrático en tres años; esta vez, su voz , tendrá melena oscura con olor a salitre; esta vez, su voz, será la de su bisnieta.

Nadie te volverá a callar José Rodríguez, aquí hay una “loba”, que si su afición y la democracia lo permiten, hablará por ti y por tantos otros que tuvisteis que callar.

Descansa en Paz, mi abuelo querido, gracias a hombres como tú, la DEMOCRACIA vive su paz.

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